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| Salud Mental y adolescencia |
No sé si es porque entramos con ellos a una etapa en su formación, no sé. Esta es la razón que me lleva a revisar un poco sobre la salud mental de nuestros niños, niñas y adolescentes.
¿Qué
representa la adolescencia?
Una de las etapas más significativas en la vida del ser humano es la adolescencia. Allí confluyen una serie de hechos que marcarán de una u otra forma su vida futura. Representa una etapa de transición donde no son niños y tampoco adultos.
Los
cambios morfológicos, fisiológicos y psicológicos empiezan a asomarse.
Buscan tener su propia identidad, son curiosos con su imagen corporal, y la relacionan con la aceptación por sus compañeros.
Buscan tener su propia identidad, son curiosos con su imagen corporal, y la relacionan con la aceptación por sus compañeros.
Estos
cambios interfieren en el desarrollo de la personalidad, en el campo
psicosocial y en el desarrollo intelectual del niño, niña y adolescente.
A esto le sumamos el rol que tienen los padres, familiares y la escuela, como factores determinantes en su formación psicosocial, debido a que, dependiendo de los estímulos positivos o negativos que transmitan así será su desarrollo psicológico.
A esto le sumamos el rol que tienen los padres, familiares y la escuela, como factores determinantes en su formación psicosocial, debido a que, dependiendo de los estímulos positivos o negativos que transmitan así será su desarrollo psicológico.
¿Se están prendiendo algunas alarmas?
Uno
de los factores de mayor riesgo a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes
en la actualidad, es no tener una comunicación efectiva con sus padres, lo que
representa graves consecuencias en su personalidad si no se interviene a tiempo.

Trastornos emocionales como son ansiedad,
depresión, temor o cuadros de estrés, son el mayor reflejo de que algo no está
bien en el seno familiar, ya sea de padre a hijo o hija, o madre con hijo o
hija.
En
el ámbito escolar se puede observar trastornos conductuales como:
actividad excesiva, desatención e impulsividad excesiva, comportamientos
repetitivos que perjudica a otros, victimización y dificultad para integrarse a
sus compañeros.
También
se pueden observar trastornos en el desarrollo como déficit de atención,
bajo rendimiento escolar, dificultad para comprender instrucciones, y para la
interacción social, entre otros.
Siguen prendidas las alarmas…
Existe una valiosa investigación no muy
reciente que se realizó en 875 adolescentes de educación media, con edades
entre 11 y 16 años, donde se estudiaron variables importantes como son el rol
que juega la madre y el padre en la salud mental de nuestros niños, niñas y
adolescentes.

Los
resultados se obtuvieron de cuestionarios reconocidos en el área de la
psicología aplicados a la muestra de los estudiantes, y reportaron los
siguientes resultados:
La
existencia de un problema de comunicación de cada madre y padre con sus hijos, influye directamente en su estado psicológico.
En
relación con la escuela, se demostró la grave consecuencia que esta situación
familiar genera en el desempeño como estudiante, viéndose reflejado de forma preocupante en el bajo rendimiento y otras actitudes relacionadas con la convivencia con sus compañeros y docentes.
¡Padre, madre y maestro hay que actuar!
Dentro
de las conclusiones y recomendaciones a las que también llegó este estudio es que, una
comunicación abierta de ambos padres (los dos juntos) con sus hijos mejora
significativamente la autoestima en el área escolar, pero no mejora el malestar
psicológico que puedan experimentar.

Demostró la existencia de un vínculo directo entre los contextos familiar y escolar en el ajuste psicológico del hijo, y que la muestra de adolescentes estudiados, presentan trastornos en su salud mental como son cuadros de depresión, ansiedad o de estrés.
También
que la falta de comunicación en el seno familiar se extiende y se convierte en
un problema en el ámbito escolar, representando un efecto negativo en la
salud mental de niños, niñas y adolescentes.
Salvando a nuestros niños, niñas y adolescentes
Todas las señales de alarma que hemos visto nos
deben llevar a considerar que debe existir una comunicación abierta, efectiva,
permanente y amigable en el hogar con los hijos, ya sea ambos padres (juntos)
con sus hijos o, madre y padre por separado.
El
padre, madre, escuela y entorno familiar deben cumplir el rol fundamental que
representan en la sociedad, de manera que puedan identificar de forma precoz
cualquier síntoma que represente una alerta temprana en el desarrollo físico,
mental o psicosocial del niño, niña y adolescente y evitar así cualquier
daño en su salud mental.
Fuente bibliográficas
https://www.who.int/es
https://www.cdc.gov/childrensmentalhealth/spanish/index.html
https://www.nimh.nih.gov/
https://scholar.google.com.co/citationsuser=qBomln0AAAAJ&hl=es&oi=sra
https://www.mayoclinic.org/
https://www.kidsmentalhealthinfo.com/
https://www.who.int/mental_health/mhgap/evidence/child/es/
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https://www.kidsmentalhealthinfo.com/
https://www.who.int/mental_health/mhgap/evidence/child/es/



Excelente artículo, invita a reflexionar sobre la conducta que asumimos los padres y la atención que debemos prestar a nuestros hijos,sobre todo en estos tiempos.
ResponderBorrarEs cierto, la comunicación entre padre, madre y adolescente debe existir, de forma que este último tenga un canal a través del cual poder solicitar ayuda ante cualquier tema relacionado con su desarrollo físico, psicológico y social. Cuando este canal es deficiente o inexistente, el adolescente queda a merced de terceros que la mayorías de las veces lo más probable es que lo induzcan al consumo de sustancias nocivas como el cigarrillo, alcohol o sustancias psicoactivas como la mariguana o cocaína entre otras, sin mencionar la exposición a temas como la explotación sexual. Todos estos males pueden ser prevenidos manteniendo un diálogo abierto y solidario con nuestros hijos.
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